No nos cansaremos de repetirlo: mirar al Sol directamente sin la protección adecuada y especializada es extremadamente peligroso y produce lesiones oculares permanentes. Asimismo, observar el astro rey a través de la lente de una cámara, binoculares o telescopio sin un filtro solar especial colocado en la parte frontal del instrumento provocará lesiones oculares graves de forma instantánea.
Si tu grupo de alumnos no dispone de gafas para eclipses, recurre a alguno de los métodos de observación indirecta que te proponemos. Este tipo de actividades no implica mirar directamente al Sol, por lo que resulta completamente seguro para estas edades.
Además de proteger los ojos, debemos tener en cuenta que los eclipses de 2026 y 2027 ocurrirán en el mes de agosto. Por tanto, al realizar actividades al aire libre, será imprescindible proteger la piel del alumnado con crema solar de factor 50, replicándola cada hora o en intervalos de tiempo menores.
A continuación, te presentamos cuatro formas sencillas y seguras de observación indirecta, ideales para experimentar en el patio:
- El follaje de los árboles: Observar la luz del Sol que se filtra entre las hojas y se proyecta en el suelo.
- El proyector de cartulina: Observar el Sol utilizando un pequeño agujero (pinhole) practicado en el centro de una cartulina, proyectando su luz sobre una superficie blanca a la sombra.
- La rejilla de los dedos: Cruzar los dedos de ambas manos formando una cuadrícula para ver cómo los pequeños espacios proyectan la silueta del eclipse.
- Utensilios domésticos: Utilizar un colador de cocina o una espumadera para generar decenas de imágenes del eclipse proyectadas simultáneamente en el suelo.